domingo, 18 de mayo de 2014

Anafres: ¿qué son y cómo se hacen?

Según el Diccionario de la Real Academia Española, un anafe o anafre es un "hornillo, generalmente portátil". La palabra proviene del árabe hispánico annáfiẖ y ésta a su vez del árabe clásico nāfiẖ, que se traduce como "soplador".

Ambas acepciones están recogidas por la RAE y el uso de una u otra está condicionado territorialmente.

La Wikipedia desarrolla algo más el término decribiéndolo como
Un anafre o anafe era un hornillo fabricado en barro o en metal, pensado para contener las brasas o ascuas que calentaban la olla, cazuela o sartén que contuviese los alimentos, conservándolos calientes. Una de sus propiedades era la de ser móvil y transportable.
Etimológicamente, la Wikipedia añade que otra posible raíz es anaphus del bajo latín, que, a su vez, provendría del antiguo alto alemán hnap (vaso).

Anafre hispano-musulmán
(Medina Azahara, Córdoba)
Los anafres son, efectivamente, una especie de hornillos para cocinar. Suelen ser de barro o metálicos. Aún son utilizados en zonas rurales de España y, seguramente, en el norte de África y Latinoamérica. Se utilizan ascuas (también llamadas brasas) encendidas para que provean de calor a la olla o sartén que se coloca encima.

Básicamente la disposición morfológica de un anafre es la siguiente:
  • Externamente, tienen forma de cubo. De hecho, en Andalucía, se usan cubos metálicos viejos  para construirlos. En la parte inferior tiene una abertura que sirve tanto para que entre el aire del tiro de las brasas, como para sacar la ceniza que va cayendo según se consumen aquéllas. En la parte superior se practican cuatro acanaladuras en los laterales del anafre para que se desaloje el aire caliente producido por las brasas.
  • Internamente, tiene una cubierta de barro con una rejilla dispuesta algo más arriba de la mitad. Sobre esta rejilla se colocan las ascuas o brasas. En la parte superior se coloca la olla o sartén, que deben ajustar entre sí.

¿Cómo construir un anafre casero?

Practicamos un agujero en la parte inferior de un cubo metálico viejo. Acto seguido recubrimos el fondo y las paredes interiores del cubo con barro o arcilla. El grosor que debe tener la cubierta de barro es de entre 3 y 5 cm, dependiendo del tamaño del cubo y de la consistencia de barro que estemos utilizando. El barro va a tener una función, que es la de aislar térmicamente el recipiente convirtiéndolo en un pequeño horno. El barro del fondo aislará el anafre del suelo para que éste no sufra daños por el calor del interior.

Esquema de un anafre
Con clavos o varillas gruesas de acero construimos una rejilla dentro del anafre un poco más arriba de la mitad de cubo. La función de esta rejilla va a ser sostener las ascuas encendidas. El oxígeno que alimentará a las ascuas entrará por el respiradero inferior que hicimos al principio.

En la parte de arriba colocaremos otra rejilla que sostendrá la olla o la sartén que usaremos para cocinar. Alrededor de la parte superior haremos 4 hendiduras cuando aún esté fresco el barro, como las que tienen los ceniceros. Estas hendiduras tienen por objeto facilitar la salida del aire caliente, de manera que las ascuas tiren con viveza.

En el fondo se irá acumulando la ceniza de las brasas, que desalojaremos del anafre para mantener libre la entrada de aire.

El anafre, ya terminado quedará más o menos como el de las siguientes fotografías:

Anafre. Vista lateral.
Anafre. Vista superior.

Si, a partir de este artículo, construyes un anafre o utilizas uno de manera más o menos frecuente, pon un comentario aquí para que podamos conocer tu experiencia.

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