miércoles, 13 de agosto de 2014

Conservas de tomate

La huerta nos provee de alimentos durante casi todo el año. Algunos vegetales y frutas nos los va dando poco a poco. Pero con el tomate no pasa eso. Cuando un tomate está maduro, por lo general, lo están también todos sus compañeros. Así que nos encontramos con un montón de kilos de tomate en un periodo bastante pequeño de tiempo. Además, una vez cogidos de la mata, el tomate se estropea muy rápido.

Tomate natural de huerta.
Por lo tanto, ha sido tradición desde antiguo hacer conservas de tomate. Las conservas de tomate, como tantas otras, se guardarán en tarros de cristal con tapa de rosca. Es éste un buen momento, además, para reutilizar los frascos de cristal y no reciclarlos en el contenedor amarillo... pero eso será objeto de otro artículo.

El procedimiento para elaborar conservas de tomate es el siguiente:
  1. Lavar, pelar y triturar los tomates bien maduros.
  2. Hacer un sofrito de cebolla.
  3. Freír el tomate en ese sofrito.
  4. Llenar hasta el borde botes de cristal, a ser posible de la misma altura, con el tomate frito.
  5. Poner una pequeña capa de aceite de oliva. Esto servirá para aislar la conserva del aire.
  6. Tapar bien los botes y ponerlos a hervir al baño María durante, aproximadamente, media hora. De esta forma sacaremos todo el aire y conseguiremos hacer el vacío cuando se enfríe.
Botes de tomate ya fríos.
Al freír el tomate se puede salpimentar opcionalmente.
El almacenaje, como es el caso de todas las conservas, debe hacerse en lugar seco y oscuro. El secreto de la conserva es que no entre aire y quede al vacío hasta su utilización. En el caso de que una tapa no esté en condiciones adecuadas, puede que la conserva se eche a perder, lo que se notará al olfato nada más abrir el tarro. Sin embargo, si se siguen los pasos con cuidado, la gran mayoría de los botes realizarán su función y podremos disfrutar de tomate natural de nuestro huerto durante todo el año.

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